Así se denomina comúnmente a esta energía renovable a la que se le augura un futuro prometedor y por la que apuestan las compañías más innovadoras, para ofrecer una alternativa al hidrógeno convencional y descarbonizar el sector energético.

El hidrógeno fósil es una materia prima que se consume a nivel mundial en grandes cantidades, alrededor de 70 millones de toneladas al año, según la Asociación Nacional de Energía. Su obtención emite un volumen considerable de CO2. ¿La solución? Reducir emisiones produciéndolo  por medio  de la electrólisis del agua utilizando energía generada con fuentes 100% renovables, que es la forma de generar el hidrógeno verde.

Hacia una economía descarbonizada

Cada vez más compañías de diferentes sectores investigan, innovan y avanzan hacia una transición energética que apuesta por las energías renovables y por la reducción de la huella de carbono. El hidrógeno verde es una gran opción a la hora de alcanzar dicho objetivo, y además por su versatilidad ofrece infinidad de aplicaciones. ¡Veamos algunas de ellas!

Movilidad

Si hay un sector en el que el hidrógeno verde es clave, es el del transporte. Se trata precisamente de uno de los sectores que emite más emisiones de CO2, con lo que la implementación del hidrógeno verde significa dar grandes pasos hacia la descarbonización.

En la actualidad, son innumerables los proyectos innovadores orientados a incorporar este combustible limpio a toda clase de vehículos de transporte terrestre, aéreo y marítimo.

Industria

El sector industrial es el que consume en mayor medida hidrógeno fósil, por esa razón, la implantación progresiva de hidrógeno verde está impulsando una reconversión industrial tanto en el sector público como en el privado. Algunos de los sectores productivos más beneficiados por esta transición energética son las industrias siderúrgicas, térmicas, químicas y cementeras.

Hogar y comercio

El hidrógeno verde se emplea en los sistemas de calefacción del ámbito residencial y en locales comerciales. Resulta muy cómodo y práctico ya que se puede transportar y almacenar sin realizar inversiones adicionales y aprovechando la infraestructura de gas existente.

También permite obtener agua caliente que destinar a consumo humano, sanitario y usos de limpieza, gracias al proceso de generar energía eléctrica mediante el uso de pilas de combustible de alta temperatura.

Un impacto positivo en la sociedad

Con el hidrógeno verde se nos abre un nuevo futuro para todos. Supone una oportunidad de impulsar la innovación y la eficiencia. Es una vía de ahorro ya que su producción es económicamente más competitiva. Pero ante todo es una forma de reducir la emisión de gases de efecto invernadero y de optimizar infraestructuras. Todo ello lo convierte en una de las claves de nuestro presente en la misión de alcanzar cero emisiones netas en 2050, dentro de los objetivos climáticos del acuerdo de París y de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.